Cómo encerar y cuidar tus esquís para prolongar su vida útil varias temporadas
Aprende el método para encerar correctamente tus esquís y mantener su estructura, garantizando un deslizamiento óptimo y prolongando su durabilidad en la nieve.

La base de un esquí es la superficie que tiene contacto directo con la nieve, y su cuidado mediante el encerado es el factor principal para mantener un buen deslizamiento y evitar daños irreversibles. El proceso de encerar consiste en aplicar una capa de cera que rellena los poros y protege la base, además de reducir la fricción sobre la nieve. Para hacerlo correctamente, primero hay que limpiar bien la base y eliminar restos de cera vieja y suciedad, luego aplicar la cera fundida con una plancha específica para esquís, y finalmente raspar el exceso y pulir para uniformizar la capa. Este cuidado no solo mejora el rendimiento de forma inmediata, sino que extiende la vida útil de los esquís evitando que la base se reseque o agriete.
Cómo preparar la base antes de encerar
No se puede aplicar la cera sobre una base sucia o dañada. El primer paso es limpiar a fondo la superficie del esquí. Se pueden utilizar raspadores plásticos para eliminar la cera vieja, restos de suciedad y partículas de nieve helada. Después conviene usar un cepillo de nylon o una esponja impregnada con disolvente para limpiar la base; esto elimina aceites o grasas que impiden que la nueva cera se adhiera correctamente. Si la base presenta arañazos profundos, es recomendable hacer un lijado fino (con papel abrasivo muy suave, 200-400 micras) para nivelar la superficie. Este paso se debe realizar con cuidado para no desgastar demasiado ni quemar la base.
Una vez limpia y seca, se puede aplicar la cera. Si la base está muy dañada se puede hacer un relleno con cera reparadora antes del encerado normal.
Método para encerar correctamente tus esquís
La técnica de encerar no es compleja, pero requiere precisión para no dañar los esquís. Primero, se debe elegir el tipo de cera según la temperatura y tipo de nieve donde se esquiará, porque cada combinación requiere una formulación diferente para optimizar el deslizamiento. La plancha específica para cera debe calentarse a la temperatura recomendada por el fabricante para evitar quemar la cera o la base. Luego, se derrite la cera directamente sobre el esquí dejando que caiga en forma de pequeñas gotas a lo largo de la superficie. A continuación, se pasa la plancha de forma contínua y lenta para fundir y repartir la cera uniformemente. Este calentamiento debe ser constante, sin permanecer mucho tiempo en un solo punto para no dañar el plástico o el núcleo.
Tras dejar enfriar la cera al menos 30 minutos para que solidifique bien, llega la etapa del raspado. Con un raspador plástico rígido, se elimina la cera sobrante haciendo pases largos y firmes en dirección longitudinal, de la punta a la cola del esquí. Después, se utiliza un cepillo de cerdas metálicas o de nylon firme para pulir la base y eliminar los restos que podrían frenar el deslizamiento. El toque final es un cepillo de cerdas suaves para dejar la superficie lisa y lista para la nieve.
Consejos para conservar los esquís entre temporadas
El mantenimiento no termina cuando se guarda el equipo al final de la temporada. Para que duren varias campañas es necesario un almacenamiento adecuado. La base debe quedar encerada con una capa protectora especial para guardar que se raspa solo antes del próximo uso — este encerado no debe ser raspado inmediatamente porque su función es preservar la base contra la oxidación y el reseco. Guardar los esquís en un lugar seco, fresco y sin luz directa previene daños estructurales y la degradación del material.
También se debe revisar regularmente que las fijaciones se mantengan limpias y lubricadas. Los tornillos pueden aflojarse con el tiempo, por lo que es conveniente apretarlos antes de cada temporada o si se detecta movimiento. Evitar apoyarlos en superficies duras y transportar los esquís adecuadamente reduce golpes y deformaciones.
- Limpiar y secar bien después de cada uso para evitar corrosión
- Aplicar cera protectora para guardar en periodos largos
- Comprobar y ajustar fijaciones antes de cualquier bajada
- Almacenar en fundas y lugares estables sin humedad
Si durante el esquí se notan zonas ásperas o falta de velocidad, puede ser señal de que la base perdió cera y conviene encerar antes de seguir. Un detalle clave para el aficionado es calibrar la frecuencia de encerado según el uso: si se esquía muchas jornadas o en nieve abrasiva, el encerado debe ser más frecuente para evitar daños en la base, incentivando una inspección visual y táctil.
Un error común es guardar los esquís sin cera protectora, lo que produce la oxidación de la base y acelera el desgaste. También, aplicarla a temperaturas inapropiadas puede degradar el material y reducir la eficacia. Para el aficionado que empieza, es recomendable dedicar un tiempo a practicar el raspado y pulido en esquís viejos para dominar las presiones y la técnica antes de hacerlo en los propios equipos.

