El colapso en Los Libertadores y la estancada década del proyecto Las Leñas
El complejo Los Libertadores batió récord de cierre con casi 34 días interrumpidos, mientras el proyecto del Corredor Bioceánico Las Leñas acumula diez años sin avances concretos.

El paso fronterizo Los Libertadores, principal conexión terrestre entre Chile y Argentina, permaneció cerrado por cerca de 34 días debido a intensos sistemas frontales que afectaron la región, generando un colapso en el tránsito internacional de bienes y personas. Esta situación agravó la ya delicada conectividad entre ambos países, obligando a transportistas a enfrentar condiciones extremas en altura y bajas temperaturas.
En paralelo, el emblemático proyecto del Corredor Bioceánico Las Leñas, concebido como una vía alternativa para mejorar la comunicación y el comercio entre Chile y Argentina, sigue sin mostrar avances significativos después de una década estancada. Diversas excusas, desde la crisis económica hasta la pandemia y tensiones sociales, han postergado su concreción.
En los últimos años, otros proyectos de infraestructura, como túneles y corredores en distintas zonas fronterizas, han captado atención, pero Las Leñas continúa estancado a pesar de contar con apoyo regional y documentos oficiales que respaldan su importancia. El proyecto podría potenciar el desarrollo económico, incrementar la competitividad y facilitar el tránsito frente a emergencias climáticas, pero falta una definición clara sobre su financiamiento y ejecución.
El autor recuerda las dificultades que enfrentan los gobiernos para mantener la soberanía y avanzar en estos proyectos estratégicos, citando como ejemplo la renuncia chilena a un importante proyecto de telecomunicaciones ante presiones externas. Mientras tanto, países vecinos como Perú y Panamá avanzan en obras que fortalecen su posición logística internacional.
Frente a la persistente inactividad, las autoridades regionales insisten en que se convoque al ente binacional encargado, EBILEÑAS, para definir cuanto antes el modelo de negocios —sea público o concesión privada— que permita lanzar la obra. La opinión general apunta a que, sin inversión estatal directa, deberán buscarse otras alternativas para no perder una oportunidad clave de integración y desarrollo para ambos países.

