Cambios en las nevadas en Estados Unidos según 50 años de datos meteorológicos
Un análisis de datos desde 1970 muestra que dos tercios de las estaciones en EE. UU. registran menos nieve, aunque algunas regiones, como los Grandes Lagos, presentan aumentos sig…

Más de la mitad de las estaciones meteorológicas en Estados Unidos han reportado una disminución en las nevadas anuales desde la década de 1970, pero la tendencia no es uniforme en todo el país. Un estudio de Climate Central, basado en datos de 2,041 estaciones entre 1970 y 2023, muestra que el 64% de esos puntos registran menos nieve que hace 50 años, mientras que un 36% experimentó aumentos en la cantidad anual de nieve.
Una de las zonas con mayores incrementos en nevadas está en torno a los Grandes Lagos, así como en partes del noreste y las llanuras del norte. Algunas ciudades con alzas importantes en la nieve incluyen Mitchell (Dakota del Sur), Atlantic City (Nueva Jersey), Nueva York, Newark (Nueva Jersey) y Marquette (Michigan). Este fenómeno puede explicarse por el aumento de la humedad atmosférica asociada al calentamiento, que al mantenerse las temperaturas bajo cero, provoca mayores precipitaciones en forma de nieve.
Un factor clave en el área de los Grandes Lagos es la disminución histórica de la cobertura de hielo en el agua, que se ha reducido aproximadamente un 25% desde 1973. Al haber más agua abierta durante el invierno, el aire frío canadiense toma más humedad al pasar sobre los lagos y genera intensas nevadas por efecto lago. Aunque se proyecta que esta temporada de nieve podría acortarse a futuro, en el presente contribuye a grandes acumulados en esta zona.
Por otro lado, muchas estaciones que muestran una caída en las nevadas se encuentran en regiones donde los inviernos son más templados, como Tennessee, Texas y Nuevo México. En sitios como Nashville y Knoxville, el descenso en la nieve supera el 50%. En estas áreas, el aumento de las temperaturas provoca que las precipitaciones invernales cambien de nieve a lluvia, aguanieve o lluvia helada.
En el oeste del país, la reducción del manto nivoso en las montañas resulta especialmente preocupante por su impacto en el agua dulce que depende de la acumulación y derretimiento gradual de la nieve. Los datos reflejan un adelanto en el deshielo y menor cantidad de nieve, lo cual afecta no solo a las estaciones de esquí sino también a ecosistemas, agricultura y comunidades.
Esta colección histórica no permite predecir las nevadas de cada invierno, ya que los patrones climáticos estacionales juegan un rol determinante en la cantidad de nieve que caiga año a año. Sin embargo, muestra con claridad que las zonas que han ganado o perdido nieve no siempre coinciden con las expectativas basadas en décadas previas. Para la industria del esquí, el cambio en la distribución y cantidad de nieve implica adaptaciones tanto en la duración de las temporadas como en la gestión del agua.
