Por primera vez no se practica esquí de verano en los Alpes por condiciones extremas
Este verano, ninguna estación alpina abrió para esquí de verano debido al calentamiento climático y la fusión acelerada de los glaciares, que han hecho inviables las condiciones p…

Por primera vez en la historia, ninguna estación de esquí en los Alpes permite la práctica de esquí durante el verano. Las condiciones meteorológicas y climáticas adversas han provocado el cierre total de los remontes dedicados al esquí estival debido a la falta de nieve y el retroceso acelerado de los glaciares.
Giovanni Baccolo, glaciólogo y miembro del comité científico de L’Altramontagna, explica que el cambio climático ha alterado drásticamente el estado de los glaciares, volviendo obsoleta la actividad del esquí estival. Los cierres reflejan la crisis que sufren los glaciares alpinos, con escenarios inéditos como la suspensión simultánea en todos los complejos de verano.
En agosto, se cerraron las pistas del Plateau Rosa, al pie del Cervino, mientras que durante el Ferragosto se detuvo la actividad en el glaciar Livrio, en Stelvio. Este fenómeno está ligado a un cero térmico a elevadas altitudes, precipitaciones en forma líquida y un prolongado periodo caluroso superior a la media. Actualmente, mantener los estándares de seguridad y calidad para el esquí estival es insostenible, aunque los remontes continúan operando para transportar a excursionistas.
Baccolo también subraya que la temporada comenzó con poca acumulación de nieve y temperaturas elevadas desde mayo, causando un rápido deshielo incluso en las zonas más altas, donde anteriormente se podía esquiar en verano. Las superficies que antes estaban cubiertas por nieve ahora muestran hielo expuesto.
Aunque podrían presentarse años con condiciones algo mejores, en el largo plazo la tendencia apunta a un aumento de las dificultades para preservar esta actividad en consonancia con el nuevo clima alpino. En las últimas temporadas ya se observaron cierres temporales, pero esta es la primera vez que todas las estaciones se rinden ante los efectos del calentamiento global.
El retroceso de los glaciares es acelerado, y mantener las pistas practicables implica mayores costes y esfuerzos para las empresas gestoras, que también enfrentan una reducción en la duración viable de la temporada.
Si bien estas observaciones se enfocan en el esquí de verano, también tienen implicaciones para la temporada invernal. Este fenómeno puede interpretarse como una señal de alerta sobre el futuro del esquí invernal, ya que la cota de nieve se eleva y la duración del manto nivoso disminuye, lo que también contribuye al encarecimiento de esta actividad para los usuarios.
Finalmente, Baccolo cuestiona la experiencia cada vez más común de esquiar en pistas que atraviesan zonas de bosque o pastos desnudos y sin suficiente cobertura de nieve, una imagen que contrasta con el tradicional paisaje blanco de la montaña nevada.
