Los nueve remontes en funcionamiento más antiguos de Norteamérica
Estos nueve remontes continúan operando en estaciones de esquí de Norteamérica, ofreciendo a los esquiadores una experiencia clásica y cargada de historia.

El remonte activo más antiguo en Norteamérica es la J-Bar de Black Mountain, en New Hampshire, cuya instalación inicial fue en 1935 como un arrastre de cuerda, y que desde 1954 funciona en su configuración actual para facilitar el ascenso. En 2022 se restauró para conservar su aspecto original.
En Michigan, Boyne Mountain opera desde 1936 la Hemlock Chair, el primer telesilla de un solo asiento que se construyó originalmente en Sun Valley, Idaho, en 1947. Aunque ha recibido mejoras y cambios, conserva partes originales en sus estaciones de carga. Otro remonte destacado en Michigan es el East T-Bar de Snowriver Mountain Resort, instalado en 1959 y que todavía ofrece acceso a terrenos empinados.
También en Michigan, Ski Brule mantiene en uso el Whitewater T-Bar desde 1957, un vestigio de los inicios del área, con una capacidad de hasta 1,000 esquiadores por hora. En Nueva York, Snow Ridge posee el Snow Pocket T-Bar, inaugurado ese mismo año, que brinda acceso a una zona conocida por su nieve profunda de efecto lacustre.
En Maine, Sugarloaf opera el Bateau T-Bar desde 1956, reconocido por su fiabilidad ante condiciones de viento y diseñado por Leitner. En Washington, el Chair 1 o Vista Cruiser de Mt. Spokane, inaugurado también en 1956, emplea tecnología de sujeción a cable Riblet, desarrollada por la empresa fundada por Byron Christian Riblet.
El telesilla de un solo asiento de Mad River Glen, Vermont, instalado en 1948, se distingue no solo por su antigüedad, sino también porque sirvió como motivo central para prohibir el snowboard en esa estación a principios de los años 90 por cuestiones de seguridad.
Por último, en Alaska, el telesilla de Mt. Eyak se remonta a 1939. Originalmente estuvo en servicio en Mt. Baldy, Idaho, y fue trasladado y reactivado en Cordova, Alaska, en 1974, donde permanece en funcionamiento.
Además de estos clásicos, hay otros remontes antiguos en lugares como Stevens Pass, Titcomb Mountain, Blue Knob y Powder Ridge, que contribuyen a conservar viva la historia del esquí en Norteamérica y ofrecen a los usuarios una experiencia diferente a la de los modernos medios de elevación.
Estos remontes, aunque no destacan por velocidad o confort, mantienen un valor histórico y cultural al transportar sucesivas generaciones hacia nuevas bajadas, recordando a quienes los usan que están sobre equipos que forman parte del legado del deporte blanco.
